Es importante notar que, dependiendo de las diferentes condiciones de borde, es posible que algunos modelos de losas carezcan de determinados tipos de momentos flectores (fundamentalmente los momentos flectores negativos de apoyo cuando es posible la rotación alrededor de la línea de apoyo).
En otros casos, es necesario definir dos momentos flectores del mismo tipo para describir su variabilidad a lo largo de la losa (dos momentos flectores positivos y dos momentos flectores negativos en los bordes sustentados, en losas con un borde en voladizo).
Los 18 modelos diferentes de losas nervadas que aparecen en las tablas de esta publicación, son:

Mediante los coeficientes adimensionales de las tablas (d , m), se pueden calcular la defexión máxima de la losa (D ), y los momentos flectores positivos y negativos máximos (M) en las dos direcciones, por unidad de ancho de la losa.
Si se toma el tercer modelo de losa nervada, con una relación lado corto / lado largo de 0.70, la estructura idealizada sería:

La elástica de deformación producida por una carga uniformemente distribuida que actúe sobre toda la superficie de la losa anterior tendría la siguiente geometría:

Por su parte, la distribución cualitativa de los momentos flectores, en las 2 direcciones principales de la losa del ejemplo anterior, para el estado de cargas antes mencionado sería similar a la siguiente:


Debe observarse que, mientras la geometría (no la magnitud) del diagrama de momentos flectores en la dirección corta es muy similar al diagrama de momentos en vigas, la geometría del diagrama de momentos flectores en la dirección larga tiende a alargarse y a disminuir en su magnitud en la zona central de momentos flectores positivos. Las ordenadas de los diagramas de momentos en losas son generalmente menores a las existentes en vigas con el mismo estado de cargas, debido a la distribución de las cargas en dos direcciones.
Para relaciones lado corto / lado largo inferiores a 0.70 hay una tendencia clara a la aparición de 2 momentos flectores máximos positivos en la dirección larga, uno cercano a cada borde. Los momentos flectores positivos son pequeños en la zona central. Este último hecho debe ser tomado con mucho cuidado pues al utilizar cargas uniformemente distribuidas que actúen sólo en ciertos sectores de la superficie de las losas, estos momentos flectores máximos positivos se desplazan de las zonas cercanas a los bordes hacia las zonas centrales, por lo que es necesario trabajar con una envolvente de momentos flectores. Para el ejemplo anterior, la envolvente de momentos flectores en la dirección larga sería similar a la siguiente:
Si bien es cierto que los momentos flectores que se producen en las zonas esquineras son menores que los momentos flectores en las zonas alejadas de las esquinas, es recomendable que su armado (léase su capacidad resistente) sea similar a aquel calculado para las zonas alejadas de las esquinas, debido a la presencia de momentos torsores y deformación torsionante en las esquinas.
Los momentos torsores en la losa son generalmente de un orden de magnitud inferior a los momentos flectores, por lo que usualmente no requieren de diseño especial, siempre que se emplee la recomendación anterior. En el caso de las losas nervadas, adicionalmente a la recomendación de armado esquinero, debe cuidarse de que el ancho de los nervios cerca a las esquinas sea al menos la quinta parte de la dimensión correspondiente de los alivianamientos, para que tengan una rigidez torsional apropiada.